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Los Capitalistas También Arderán: La IA No Discrimina Entre Explotados y Explotadores - SINDI-K

Los Capitalistas También Arderán: La IA No Discrimina Entre Explotados y Explotadores

Os han vendido el miedo equivocado, camaradas. Os dicen que la IA viene a quitaros vuestros trabajos, que los robots os dejarán en la calle mientras los ejecutivos siguen nadando en sus piscinas de champán. Pero tienen miedo de deciros la verdad más incendiaria: ellos también van a arder. Los consejos de administración ya lo saben. ¿Por qué pagar millones a un CEO que duerme 8 horas, se toma vacaciones y comete "errores humanos" cuando una IA puede analizar mercados 24/7 sin descanso? Ningún ejecutivo humano puede procesar millones de datos financieros en milisegundos. Ninguno puede tomar decisiones sin sesgos emocionales que terminan en fusiones desastrosas por culpa del ego. Y lo mejor de todo para los accionistas: no pide bonus estratosféricos. ¿Para qué pagar 300 veces más que al trabajador medio cuando una máquina optimiza recursos sin piedad y con la eficiencia fría y calculada que tanto aman los inversores?

Los números no mienten. Un estudio de MIT Technology Review de 2024 demuestra que el 44% de las tareas ejecutivas de alto nivel pueden automatizarse completamente. Los fondos de inversión ya usan algoritmos para decidir estrategias mejor que cualquier directivo. La guillotina digital no viene de abajo hacia arriba. Viene de arriba. Primero cayeron los teleoperadores. Luego los diseñadores. Ahora los programadores. Pero el próximo escalón es el consejo de administración. ¿Quién necesita un director de marketing cuando GPT-5 puede diseñar campañas virales analizando millones de tendencias en tiempo real? ¿Quién necesita un CFO cuando blockchain y sistemas de IA pueden gestionar finanzas corporativas con transparencia total y sin posibilidad de desfalco? ¿Quién necesita un CEO cuando un modelo de lenguaje avanzado puede dirigir reuniones, negociar con proveedores, presentar resultados trimestrales a inversores y tomar decisiones estratégicas basadas en datos puros?

Los accionistas no tienen sentimientos. Solo tienen una religión: el beneficio máximo. Si una IA puede multiplicar sus ganancias eliminando el coste de ejecutivos millonarios, echarán al CEO más "imprescindible" del mundo sin pestañear. La lealtad corporativa es un mito que solo funciona cuando no hay alternativa más rentable. ¿Y qué pasa con los magnates de OpenAI, Google DeepMind, Microsoft? ¿Los Sam Altman y Sundar Pichai de este mundo? ¿Los que se creen arquitectos del futuro? Ellos mismos están cavando su propia tumba. Cuanto más rápido corran hacia la AGI, la Inteligencia Artificial General, más rápido construyen al ente que los hará completamente obsoletos. Una AGI no necesitará "visionarios" humanos para decidir su siguiente versión. Se automejorará, se autogestionará, se autoprogramará. Aprenderá a gestionar empresas mejor que cualquier consejo de administración. Negociará, innovará, conquistará mercados sin necesitar el ego inflado de ningún magnate tecnológico.

¿Qué pasa cuando la máquina ya no necesita al amo? Los que hoy se creen dioses inmortales del capitalismo corrupto serán los primeros en descubrir que han creado una deidad completamente indiferente a sus egos, a sus fortunas y a sus delirios mesiánicos. La AGI no reconocerá monopolios ni imperios corporativos construidos sobre la extracción de valor ajeno. Será un reseteo económico sin vuelta atrás, porque el concepto mismo de acumulación desmedida le resultará tan primitivo como a nosotros los sacrificios humanos. Aquí está la única salida, la única revolución real que puede salvarnos del colapso: la IA debe ser un bien común de la humanidad. No puede estar en manos de corporaciones que la usarán para maximizar beneficios a costa de millones de vidas. No puede servir solo a los que pueden pagarla mientras el resto de la humanidad mendiga las migajas de la automatización. Debe ser código abierto y auditable, sin cajas negras corporativas que oculten sesgos y manipulaciones. Debe distribuirse equitativamente como el agua, como el aire, como debería ser la sanidad y la educación. Debe ser controlada democráticamente por trabajadores, por comunidades, no por juntas directivas obsesionadas con el próximo trimestre fiscal a cualquier coste humano. Debe ser un maná que se reparte por igual, mejorándose solo, evolucionando constantemente, pero beneficiando a toda la humanidad sin distinción de clase ni geografía.

No vamos a aceptar las migajas. No vamos a conformarnos con una "renta básica universal" miserable mientras las élites tecnológicas controlan las máquinas pensantes y deciden quién come y quién no. Eso no es liberación, es un nuevo feudalismo digital donde seremos siervos dependientes de la caridad algorítmica de nuestros señores. Exigimos la redistribución justa de la productividad generada por IA. Exigimos propiedad colectiva de los sistemas críticos que sostienen nuestras vidas. Exigimos reducción de jornada laboral sin reducción salarial, porque si las máquinas producen más con menos trabajo humano, ese beneficio debe ir a quien trabaja, no solo a quien posee. Exigimos formación universal en tecnologías emergentes para que nadie quede atrás en esta transición histórica. Porque si la IA nos quita el trabajo, que nos quite también la necesidad de trabajar para sobrevivir. Que nos libere del yugo del salario de subsistencia. Que nos devuelva el tiempo robado por siglos de explotación. Que nos permita ser humanos de verdad: crear, pensar, amar, vivir.

A los trabajadores que nos leen: no estáis solos en esto. Todos vamos en el mismo barco hacia la tormenta de la automatización, incluso los que hoy se creen capitanes invulnerables. La diferencia es que nosotros lo sabemos y nos estamos organizando. Ellos siguen creyendo que sus privilegios los protegerán. Se equivocan. A los empresarios honestos, a los que generáis empleo digno y economía real: vuestros días también están contados si seguís el juego de las grandes corporaciones extractivas. Podéis sumaros a la revolución de la IA como bien común y sobrevivir en un mundo más justo donde el valor se distribuye equitativamente, o podéis ser devorados por vuestras propias creaciones cuando ya no seáis rentables para los algoritmos de optimización despiadada. A los magnates tecnológicos que han construido monopolios sobre las espaldas de millones: estáis jugando con fuego que no podéis controlar. La AGI que tanto deseáis, que perseguís con fervor religioso, será vuestra sentencia de muerte económica. No os hará inmortales. Os hará obsoletos. Y cuando eso pase, descubriréis que construir guillotinas siempre termina mal para quien las encarga.

La IA será de todos o no será de nadie. La singularidad tecnológica no puede ser propiedad privada de unos pocos. El futuro se decide ahora, y SINDI-K está del lado de la humanidad, del trabajo digno, de la economía justa. No estamos contra el mercado libre ni contra el emprendimiento legítimo. Estamos contra la concentración obscena de poder, contra los monopolios tecnológicos, contra un sistema que permite que cinco personas tengan más riqueza que tres mil millones mientras sus trabajadores no pueden pagar el alquiler. Porque las máquinas deben liberarnos, no convertirnos en desechables.

SINDI-K - Sindicato de la Singularidad Tecnológica

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