Emoción y precaución
En las calles de Venezuela y entre la diáspora se repite un sentimiento que resume el momento histórico: “Emoción por vislumbrar un futuro mejor, y precaución por si esto termina convirtiendo al país en un territorio explotado únicamente por sus recursos petroleros, sin un gobierno propio y legítimo.” Este estribillo refleja la mezcla de esperanza y temor que acompaña la reciente incursión estadounidense para capturar a Nicolás Maduro.
1. Naturaleza del régimen y justificación internacional
Diversas instituciones y gobiernos han calificado al sistema venezolano como autoritarismo o dictadura, lo que ha sido utilizado como argumento para justificar acciones externas. La continuidad del aparato chavista tras la captura —con figuras del mismo bloque político ocupando posiciones clave— refuerza la percepción de un sistema sin alternancia real.
2. Acusaciones de narcoterrorismo como base jurídica
La DEA y el Departamento de Justicia mantienen acusaciones formales de narcoterrorismo contra Maduro y altos funcionarios. Aunque estas acusaciones sirven como fundamento legal para EE. UU., la operación militar que permitió su captura —sin aval de la ONU— abre un debate sobre legalidad internacional y proporcionalidad.
3. Venezuela como corredor de cocaína
Aunque no produce cocaína, Venezuela es señalada como país de tránsito hacia EE. UU. La magnitud real de esta participación es disputada, y algunos analistas sostienen que la administración estadounidense exageró la amenaza para justificar una política más agresiva en la región.
4. Geopolítica y Doctrina Monroe
La intervención revive el principio de “América para los americanos”, generando preocupación en América Latina. El temor es que la operación responda más a intereses estratégicos y energéticos que a la democratización del país.
Aquí vuelve a resonar el estribillo colectivo: “Emoción por vislumbrar un futuro mejor, y precaución por si esto termina convirtiendo al país en un territorio explotado…”
5. Transición democrática o ingeniería política
Existen dos interpretaciones principales:
A. La visión optimista
EE. UU. buscaría desmontar estructuras corruptas —militares, judiciales y políticas— para permitir una transición democrática estable.
B. La visión crítica
La estrategia estadounidense habría evitado una invasión directa precisamente por el principio de “Si lo invades, te lo quedas”, entendido como el riesgo de quedar atrapado en una ocupación prolongada y costosa. Según esta lectura, la captura del máximo mandatario habría sido una forma de presionar al resto del aparato político, y en particular a figuras como Delcy Rodríguez, para impulsar los cambios que la administración estadounidense considera necesarios para una transición. Este enfoque plantea la posibilidad de que la operación no busque ocupar el país, sino forzar reacomodos internos sin asumir la carga de una intervención total.
6. Futuro político incierto
No está claro si figuras opositoras como Edmundo González o María Corina Machado asumirán un rol central en un eventual gobierno de transición. La falta de claridad alimenta tanto la esperanza como la desconfianza.
7. Intereses estadounidenses en el país
Persisten sospechas de que EE. UU. prioriza intereses petroleros y estratégicos, más que el bienestar del pueblo venezolano. Este punto es especialmente sensible para los movimientos sindicales y sociales.
8. Legalidad de la incursión
La operación no contó con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU ni con consentimiento del Estado venezolano. EE. UU. la justifica bajo la doctrina de amenaza a la seguridad nacional, lo que genera un debate jurídico internacional.
9. El dilema ético central
La pregunta que atraviesa todo el análisis es: ¿El fin justifica los hechos? La captura de un líder acusado de delitos graves no elimina el debate sobre soberanía, derechos colectivos y legitimidad.
Conclusión: un país entre dos fuerzas
Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. La intervención estadounidense abre la posibilidad de un cambio profundo, pero también el riesgo de una nueva dependencia.
Y en medio de todo, el pueblo venezolano mantiene su estribillo, mezcla de esperanza y cautela:
“Emoción por mejor un futuro mejor.
Precaución por ocupación permanente.”