En las últimas semanas, numerosos centros educativos andaluces han recibido una oleada de pantallas inteligentes. Han llegado en cantidades significativas y, lo más sorprendente, sin haber sido solicitadas por los propios centros. La reacción ha sido similar en muchos claustros: equipos costosos, voluminosos y que, en numerosos casos, no responden a ninguna necesidad real expresada por el profesorado.
Los precios que se manejan —entre 2.700 y 2.900 euros por unidad— corresponden al precio de mercado, es decir, al coste aproximado que tendría adquirir estos equipos a través de distribuidores habituales. Sin embargo, se desconoce el coste real que ha asumido la Junta de Andalucía, ya que no se ha hecho pública ninguna información sobre el proceso de compra, los contratos, los descuentos aplicados o el volumen total de la inversión. Esta falta de transparencia añade aún más dudas a una operación ya de por sí cuestionada.
En algunos centros incluso se han retirado proyectores que funcionaban perfectamente para sustituirlos por estas nuevas pantallas, lo que transmite una sensación de gasto innecesario difícil de justificar. No se trata de renovar lo obsoleto, sino de reemplazar lo que ya funcionaba.
Mientras tanto, los ciclos formativos —especialmente los de carácter técnico— continúan enfrentándose a una realidad muy distinta. Aunque existe dotación para la compra de material fungible, la adquisición de maquinaria está extremadamente limitada, a pesar de ser imprescindible para impartir una formación práctica de calidad. La falta de equipamiento adecuado condiciona la enseñanza y deja al alumnado en clara desventaja frente a las exigencias del sector profesional. Sin embargo, esta necesidad urgente no parece haber sido prioritaria.
La cuestión que muchos docentes se plantean es evidente: ¿es responsable invertir miles de euros en pantallas que no han sido solicitadas y que, en muchos casos, no aportan mejoras reales al aula? ¿Por qué se destinan recursos a equipamiento no demandado mientras se ignoran carencias estructurales que llevan años señalándose? La modernización tecnológica es necesaria, pero no puede hacerse de espaldas a los centros ni a costa de sustituir lo que ya funciona.
La planificación educativa no puede basarse en compras masivas sin diálogo, sin análisis previo y sin atender a la diversidad real de los institutos. La educación pública necesita inversión, sí, pero inversión útil, consensuada y orientada a mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje. Lo contrario solo genera frustración y la sensación de que se prioriza la apariencia de modernización por encima de las necesidades reales del sistema educativo.
FUENTES DE MERCADO:
Pantalla SMART Board MX075-V5 Interactive display
2.274.01€
OPV (aporta Guadalinex y Windows)
651.22€
Total parcial 2.900 aprox.
PANTALLA INTELIGENTE 2
1891.05€
OPV
OPV (aporta Guadalinex y Windows)
651.22€
2.700€ aprox.