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Ni con la OTAN ni con el imperialismo ruso: paz para los pueblos de Ucrania y Rusia - SINDI-K

Ni con la OTAN ni con el imperialismo ruso: paz para los pueblos de Ucrania y Rusia

Ni con la OTAN ni con el imperialismo ruso: paz para los pueblos de Ucrania y Rusia

Comunicado de Sindi-K — Campo de Gibraltar, agosto de 2026.

Ante la prolongación de la guerra en Ucrania, que entra ya en su quinto año de desgaste mientras las negociaciones de paz siguen bloqueadas, Sindi-K quiere trasladar a la clase trabajadora en general su posición: ni con el imperialismo de la OTAN y el gobierno de Zelenski, ni con el imperialismo ruso. Los trabajadores y trabajadoras no tenemos ninguna patria que defender en esta guerra: son los pueblos ucraniano y ruso quienes ponen los muertos, y los monopolios armamentísticos y energéticos quienes se reparten los beneficios.

Una guerra entre imperialismos que pagan los pueblos

Desde una perspectiva sindicalista, esta no es una guerra por la libertad de los pueblos ni por la democracia: es una guerra entre potencias imperialistas por el reparto de mercados, recursos y zonas de influencia, librada sobre el territorio y la sangre del pueblo ucraniano. De un lado, la OTAN y la Unión Europea, que llevan décadas expandiéndose hacia el este en busca de nuevos mercados y posiciones militares; del otro, el capitalismo ruso, que defiende con la guerra sus propias ambiciones de gran potencia. En medio, millones de trabajadores movilizados, desplazados o muertos, y una economía de guerra que dispara los presupuestos militares en toda Europa mientras se recortan sanidad, educación y pensiones.

El conflicto no nació ayer: del Euromaidán al Donbás

El problema de las regiones del Donbás —Donetsk y Lugansk— no es de ahora. Se arrastra desde 2014, cuando el movimiento del Euromaidán, alentado y apadrinado por la Unión Europea y Estados Unidos, derribó al gobierno ucraniano y abrió una guerra civil en el este del país que se cobró miles de vidas mucho antes de 2022. Los acuerdos de Minsk, que debían dar una salida pacífica y un estatuto a esos territorios, fueron incumplidos. Quien quiera entender esta guerra tiene que empezar por ahí, y no por el relato simplificado que repiten los medios de las grandes potencias.

La guerra se acaba cerrando el grifo de las armas

Lo decimos con claridad: esta guerra empezará a acabarse el día en que la OTAN, Estados Unidos y la Unión Europea dejen de enviar armas al gobierno de Zelenski y apuesten de verdad por una salida negociada. Cada envío de armas prolonga la carnicería, engorda las cuentas de la industria armamentística y aleja la paz. No es casualidad que en las mesas de negociación lleven tiempo sobre la mesa compromisos que impedirían el ingreso de Ucrania en la OTAN y la instalación de bases estadounidenses en su territorio: esa neutralidad, que pudo pactarse antes de la guerra y ahorrar cientos de miles de muertos, es condición de cualquier paz duradera.

Nuestras exigencias

Por todo ello, Sindi-K exige el fin inmediato de los envíos de armas y el cese de la escalada militarista y del rearme europeo; una negociación de paz sin injerencias imperialistas, que garantice la neutralidad de Ucrania —fuera de la OTAN y sin bases extranjeras— y una solución justa para las poblaciones del Donbás; y que el dinero de la guerra se destine a sanidad, educación, pensiones y empleo. Lo dijimos con otras guerras y lo repetimos con esta: ni un joven de la clase obrera para las guerras del capital.

Frente al fascismo que crece al calor de la guerra, frente al militarismo y la economía de guerra, defendemos el internacionalismo de la clase trabajadora: los pueblos de Ucrania y de Rusia no son nuestros enemigos; nuestros enemigos son quienes los mandan a matarse entre sí.

Paz para los pueblos. Ni OTAN ni imperialismo ruso.

Sindi-K — Campo de Gibraltar

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